—Doctor, ¿podría decirme quién donó su sangre? —Debo agradecerle de corazón. —le pregunta Victoria, esperando con ansiedad la respuesta.
—El donante ha preferido permanecer en el más absoluto anonimato. Debo respetar su voluntad. —le responde el doctor con seriedad.
Victoria, al recibir la inesperada pero milagrosa noticia, se abraza con su tío, que la consuela diciéndole que la esperanza es lo último que se pierde.
En la habitación donde Miguel Ángel yacía con varios tubos en las venas, los en