Capítulo XXXII

El médico saca de su maletín algunos analgésicos y luego inserta un tubo flexible en la vena de Sara para administrarle líquidos, fármacos y nutrientes.

Tras varios minutos, el rostro de Sara recupera su color natural y ella sigue dormida. Su padre la contempla fijamente mientras el médico le pone un suero para hidratarla.

Finalmente, el médico y el doctor Néstor salen del dormitorio para dejar que Sara descanse toda la noche.

—Alfonso, ¿se encuentra mejor mi hija?

—Sarita está mejor, acabo de
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