Ella la mira con odio, pero Sara se limita a saludarla sin mirarle a los ojos.
—Supongo que estás contenta por la desgracia ocurrida a mi novio. —le dice Victoria de forma tajante y cortante.
—No es así, prima, no malinterpretes las cosas. Siento mucho lo sucedido a Miguel. Ella responde con la mirada llena de paz y serenidad.
— ¡No seas hipócrita poniendo esa cara de mosquita muerta! Su voz es altanera.
Sara no le contesta y sale de inmediato de la mansión. Victoria no deja de gritarle palabra