6.
Cuando el pequeño y antiguo vehículo de Claudio se paró frente a la casa los tres ya estaban listos para partir.
—¿Podemos confiar en él? — preguntó al aire Luciana y Myra se encogió de hombros mientras los tres miraban por la enorme ventana como el hombre caminaba con velocidad hacia la casa.
—Sabe desde ayer donde estamos —dijo la rubia —si él fuera un contacto de Jábico ya hubieran llegado por nosotros —Luciana pareció convencida. La puerta de la casa sonó y Axel bajó las escaleras, Myra y L