Mundo ficciónIniciar sesiónEl pasillo de servicio terminaba en una puerta que Valeria conocía sin saber que la conocía. Sus pies la habían llevado hasta allí con esa precisión inquietante que le pertenecía al cuerpo y no a la memoria, y cuando salieron al exterior —al frío de la madrugada, al jardín que olía a tierra húmeda y a algo que podría haber sido miedo— tardó unos segundos en darse cuenta de que Gael no estaba corrie







