Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta no tenía cerrojo.
Eso fue lo primero que Valeria notó cuando la encontró al fondo del corredor de servicio, detrás del armario de mantenimiento que alguien había desplazado con suficiente cuidado como para que no dejara marcas en el suelo. No una puerta forzada, no una entrada improvisada: una puerta que esperaba, que llevaba tiempo esperando, con los goznes aceitados y el marco limpio de polvo en los bordes que importaban. Alguien hab&iacut







