Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl frío llegó antes que el sonido.
Valeria lo notó en los huesos de las manos —esas manos que llevaban horas sosteniendo papeles, fotografías, fragmentos de una vida que todavía no reconocía del todo como propia— y supo, con la certeza irracional de quien ha aprendido a leer su propio cuerpo como si fuera un mapa de advertencias, que algo había cambiado en la casa. No el frío del invierno. El otro. El que no vení







