39| La muerte de un padre.
Cuando el auto arrancó por la calle Val apretó las manos para que dejaran de temblarle, no solo estaba nerviosa por la compañía de Gael, si no por la conversación que tuvo a solas con su padre.
— ¿Cómo te fue con Alexander? — le preguntó él y Val lo miró. Imaginó que tendría micrófonos también en la oficina del hombre, pero se encogió de hombros.
— Creo que bien, estar en su presencia me atormenta.
— Pues debería, ¿creerás que se va a quedar de manos cruzadas, Val? Puede que intente matar