22| Entregarse.
La mano de Gael se deslizó por su pierna y se detuvo justo donde comenzaba el corto pantalón de la pijama, Val lo agarró por el codo y lo instó a que continuara y Gael la observó a los ojos.
— No creo que debamos — le murmuró y Val se acercó más, hasta que sus pechos se presionaron uno contra el otro y las ingles se juntaron.
— ¿Por qué no? — le preguntó ella, sus narices se rozaron y Val tuvo que aguantarse la tentación de darle un beso a esos labios húmedos y rosados.
— Es que… no lo sé — G