El edificio de Navarro se alzaba como una amenaza silenciosa en el centro financiero de la ciudad.
Vidrios oscuros.
Puertas automáticas.
Seguridad en cada esquina.
Valeria bajó del taxi sola.
Tal como él lo pidió.
Tal como ella decidió.
Llevaba el disco duro oculto en el bolsillo interno de su chaqueta. No por ingenuidad… sino por estrategia.
Si iba a enfrentarlo, necesitaba algo que él quisiera.
En el último piso la recibió una secretaria impecable, sonrisa ensayada, mirada fría.
—La están esp