El vestido llegó tres días después.
Blanco. Elegante. Perfecto.
Una burla.
Valeria lo observó colgado frente a ella como si fuera un uniforme de guerra.
La boda sería en cinco días.
Cinco días para conseguir pruebas.
Cinco días para sobrevivir.
Santiago estaba revisando nuevamente los archivos cuando la luz del apartamento parpadeó.
Una vez.
Dos.
Se apagó.
—Eso no es normal —murmuró él.
Valeria sintió el estómago encogerse.
El edificio entero quedó en silencio.
Ni ascensor.
Ni generador.
Oscuri