Las primeras sirenas llegaron minutos después.
Luces azules y rojas iluminaban la calle mientras las autoridades rodeaban el lugar.
Pero para entonces…
Ellos ya no estaban allí.
El grupo se había movido rápido.
Desapareciendo entre las calles de la ciudad antes de que alguien pudiera detenerlos.
Ahora estaban en un lugar seguro.
Un pequeño apartamento oculto en las afueras.
Silencioso.
Oscuro.
Pero dentro…
El mundo estaba explotando.
Mateo tenía varias pantallas encendidas.
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