Zarah sintió como su espíritu escapaba de su cuerpo por un segundo para luego regresar con fuerza haciendo galopar su corazón. El Mago esperó a que respondiera, pero ella sólo se mantuvo en silencio con la mirada fija en él como si fuera una niña asustada. Después de que un largo silencio los invadió, el Mago decidió hablar.
—Voy a cometer una segunda indiscreción y preguntar ¿Usted y el Señor consumaron su matrimonio?
Zarah tartamudeó al principio pero luego respiró hondo, intentando tranquili