—Trata mejor a tu esposa, idiota.—Tras esas palabras de Jabari, Tabar se quedó en silencio en la oficina hasta perder la noción del tiempo. Sólo reaccionó cuando vio la luna asomando por la ventana.
Un sabor amargo lo acompañó por los pasillos que llevaban al Gran Comedor donde solía cenar en soledad antes de la guerra. Era consciente de lo mal que se había comportado con Zarah. No tenía idea de como remediar la situación. Pensó que podría comenzar en la cena de esa noche. Sintió una profunda