CICATRICES
Las velas comenzaron a consumirse a su alrededor. Tan sólo la fría luz de la luna entrando por el gran ventanal los mantenía iluminados, aunque era suficiente para que Tabar pudiera deleitarse con cada expresión de su esposa. Intentó indagar sobre el alcance de la magia de Zarah pero hasta ella estaba desorientada en esos asuntos. Muy pocas de las cosas que había leído en los viejos escritos de Sol Naciente eran ciertas. Sólo un libro “Crónicas del Mago Zhadli” le había dado algunos indicios de