Dmitriy se sentía diferente, Irina era especial y no quedaba duda alguna de ello; estaba dispuesto a entregarlo todo a cambio de continuar disfrutando de su compañía, dejar el pasado a un lado sería el mayor obstáculo, ella se había convertido en su mundo, en la razón de dejar muchas cosas en el olvido y ser un hombre diferente.
—Debo irme, llevo varios días ausente de los asuntos que ahora se encuentran sobre mis hombros —comentó ella mientras sostenía sus manos.
—Ven conmigo —Irina sonrió—.