Agustín intentó tomar la mano de Avana con brusquedad para obligarla a caminar, para llevarla a rastras si era necesario hacia el laboratorio.
Pero no llegó a tocarla. Álvaro, que había estado observando cada movimiento como un león protegiendo a su familia, reaccionó al instante.
Con un movimiento rápido y cargado de una fuerza contenida, empujó a Agustín con tal ímpetu que lo hizo perder el equilibrio y caer pesadamente al suelo.
El impacto del cuerpo de Agustín contra el frío piso de mármol