Un momento de felicidad. Parte 1.
Narra Camille:
La luz de la mañana se filtraba por las rendijas de las pesadas cortinas de terciopelo que recientemente habían sido instaladas, dibujando líneas de polvo dorado que danzaban en el aire. Pero no fue la luz lo que me despertó, sino la sensación de un peso cálido y reconfortante a mi lado. Abrí los ojos lentamente, con esa pesadez placentera que solo se tiene cuando el sueño ha sido profundo y reparador y lo vi.
Raphael estaba allí.
Dormía, pero sus ojos se entreabrieron al sentir