Un enigma.
Narra Raphael:
El contacto de sus labios contra los míos fue como el impacto de un rayo en mitad de un campo seco; un incendio repentino que me tomó completamente desprevenido. Sentí el temblor en su cuerpo, un pequeño espasmo de duda antes de que ella, con una determinación que me hizo sentir un orgullo casi salvaje, apretara sus manos sobre mis hombros y me atrajera con una fuerza que yo no sabía que poseía.
Camille me estaba besando.
Ella, que siempre se escondía tras murallas de inseguridad