Irremediablemente perdida.
Narra Camille:
El aire de la tarde en la mansión Roshan, traía consigo una sensación distinta; una calma espesa y embriagadora que parecía burlarse del caos que bullía dentro de mi pecho. Caminaba por los senderos de piedra pulida, rodeada de la exuberancia de unos jardines que, a veces, me hacían sentir como una intrusa en un cuento de hadas que no me pertenecía, las rosas blancas dejaban una estela de su aroma en el viento, y el canto de las aves que parecían comenzar a buscar en donde anidar