Reclamando lo mío.
Narra Vincent:
El aire en el territorio de los Roshan era pesado, viciado por una fragancia que no me pertenecía y que aborrecí al instante: la de ella mezclada con la de él.
Me encontraba oculto entre las sombras de un viejo roble, observando con los ojos inyectados en sangre. Mi respiración era un siseo contenido; una lucha constante por no dejar que mis instintos de Alfa se desbordaran y me delataran ante las patrullas de esbirros enemigos que recorrían el perímetro.
Mis manos, ocultas en lo