Preludio de una tormenta.
Narra Camille:
El beso de Vincent Moreau no fue un acto de pasión, ni siquiera un intento de seducción retorcida.
Fue una declaración de guerra contra mi propia existencia.
Sus labios, fríos y ásperos, se estrellaron contra los míos con una brutalidad que me dejó sin aliento, no por deseo, sino por la pura y absoluta violación de mi voluntad.
Sus manos, que antes me habían sujetado con una firmeza autoritaria, ahora se habían convertido en grilletes, inmovilizándome contra la piedra fría del pa