La Sombra del Fuego Negro.
Narra Raphael:
El caos estalló en el salón principal de la mansión Moreau con la fuerza de un rayo cayendo sobre un bosque seco. Las ventanas hechas añicos dejaron entrar la brisa helada de la noche, pero lo que realmente congeló la sangre de todos los presentes no fue el clima, sino la visión imposible que acababa de materializarse frente a nuestros ojos.
Vincent Moreau estaba vivo.
El hombre al que dábamos por muerto, cuyas cenizas supuestamente reposaban en un cajón austero, se encontraba de