La calma en su sonrisa.
Narra Raphael:
La noche casi terminaba, y aún no lograba conciliar el sueño. Yo había hecho algo terrible y casi no logré controlar a mi bestia a tiempo…pero ella, me había perdonado, y me juré a mi mismo que nunca más permitiría que mi bestia tomara el control, que no terminaría esa marca, y que la protegería siempre.
En tan solo una semana, sentía que había vivido mucho más de lo que había hecho en toda mi vida, y todo ello era gracias a mi adorada Camille. Estaba agotado, pero, extrañamente,