Amor protector.
Narra Raphael:
Estaba tenso, molesto por mi fracaso al permitir que mi enemigo entrara a mi casa.
El despacho olía a cuero viejo, tabaco, y a la tensión eléctrica que quedaba en el ambiente tras la partida de mi Beta. Delta, mi mano derecha, había salido cabizbajo, cargando con la responsabilidad de la brecha de seguridad.
Sus palabras aún rebotaban en mi mente: “Se infiltró como un comerciante, Alfa. Sus documentos estaban sellados, su mercancía era legítima. Nadie sospechó que un Alfa de su c