Cap. 30
Pov Alonso
Conozco el tipo de información que Alina tiene para mí. Me fastidia tener que dejar a Lilian sola en medio del desayuno, pero si Alina vino en persona, la situación es mucho más grave de lo que pensaba.
Le hago señas a los guardias de Lilian, dejando solo a uno. No confío en Lilian; sé que intentará escapar. Pero si quiero que juegue conmigo, debo darle un pequeño premio por cada cumplido — por mínimo que sea —. Solo así ella cree que puede ganarme… y yo recibo su atención como regalo.
—Considera esto una oferta de paz — le digo a Lilian antes de caminar —. Pero no te acostumbres, solo es por hoy.
—Porque me pusiste de buen humor — agrego, observando cómo Alina se muestra visiblemente furiosa.
La única razón por la que esta mujer no tiene un cuchillo en el cuello es porque sabe conseguir cualquier tipo de información. Es una red andante, y perderla sería perder conexiones. Sabe encontrar muy buenos compradores en mis subastas, donde vendo de todo: objetos antiguos, gemas ra