Cap. 28
Pov Lilian
Intento mantenerme recta, sin moverme demasiado estar sentada en las piernas de alonso me ponen los nervios de punta. Observo la comida lujosa frente a mí, quesos que no se pronunciar, pan recién horneado, fruta cortada con formas — casi parecen cortadas así para ser atractivas para los niños— tengo hambre y mi estomago literalmente me pide que pruebe un bocado, pero simplemente no puedo. Al menos no en esta posición.
—Come — murmura Alonso, tan cerca que siento el roce de su aliento en la curva de mi cuello.
Trago saliva.
—No puedo comer así.
—¿Por qué no? — su tono es tan tranquilo que me asusta —. Mis piernas son cómodas. Bastante más que tus rodillas, supongo.
Me arde la cara, estoy mas que segura de que estoy completamente roja y quien diga que no es vergonzoso ver a alguien a la cara después de que te ve desnuda, te miente.
—Lilian — dice con esa voz suave, masculina, controlada —. Si te avergüenza tanto, no deberías haber roto tu palabra.
Quiero contestarle, defender