Punto de vista de Elena
—Y en vez de eso, te tenemos a ti —continuó Sterling después de un rato, al ver que Mason y yo no respondíamos—. ¿Quieres ser la directora ejecutiva? ¿Quieres que confiemos en ti? ¿Quieres que los accionistas globales no abandonen el barco en cuanto suene la campana mañana por la mañana?
Luego apoyó las palmas de las manos sobre la mesa de mármol.
—Estabiliza el margen de beneficio —me desafió—. Detén la hemorragia. Revierte la caída del cincuenta por ciento. Y hazlo en