Punto de vista de Elena
Mason estaba de pie justo en medio de mi cocina, con una taza de café que yo no había preparado, mirándome con una expresión a medio camino entre la sorpresa y la diversión.
Y estaba… oh, Dios.
Estaba semidesnudo.
Llevaba unos pantalones de chándal grises que le quedaban bajos en las caderas, con el cordón suelto. Y eso era todo.
Sin camiseta. Sin armadura de traje. Sin disfraz de abogado.
Solo unos hombros anchos, un vello oscuro que le cubría el pecho, que parecía escu