Punto de vista de Elena
Me desperté con la luz del sol.
Ese fue el primer pensamiento que me vino a la mente a la mañana siguiente, mientras me incorporaba lentamente en la cama.
No era la penumbra gris y difusa que solía anunciar otro día de trámites de divorcio. Las náuseas no estaban allí, sino la luz del sol, real, intensa y amarilla, que incidía sobre mi edredón.
Parpadeé, esperando a que el familiar yugo del terror cayera sobre mi pecho. Esperé a que volviera el dolor de cabeza de la borr