Punto de vista de Elena
El clic del cerrojo al cerrarse sonó como un disparo en el silencio repentino.
No me di la vuelta nada más entrar. Me negué a hacerlo. Así que me quedé de pie mirando hacia el pasillo de mi piso, con la mano aún agarrada al frío latón del pomo de la puerta, los nudillos blancos. A mis espaldas, el aire parecía más denso, desplazado por la enorme masa y la presencia del hombre al que acababa de dejar entrar.
Mason Blake no se limitaba a entrar en una habitación; la ocupab