Zair tuvo que robarle el celular a ese pequeño demonio mientras dormía. Sabía que en donde se encontraba Anya era temprano en la mañana, por lo que podía estar hablando con ella sin inconveniente debido a su problema para dormir.
—¿Por qué tienes el celular de mi hijo? —preguntó Anya—. ¿Qué quieres?
—Hablar contigo —respondió Zair de forma sincera—. Por favor, regresa conmigo.
—No voy a regresar. Regresar contigo es mucho para mí y quiero estar sola. Jugó con su cabello—. Tu familia me hizo mu