Zair maldijo una y otra vez a Jessica por lo que había hecho. Podía ser su amiga, pero cruzó los límites de la decencia con eso que le hizo. Su oficina estaba destrozada y ni rastro de que Anya fue a su casa porque sus guardias no la vieron llegar. Su amigo Rafael lo veía sin ninguna expresión en su rostro, como diciéndole que eso se lo buscó él mismo por no saber manejar las cosas con las mujeres. Eso era algo que ya se salió de sus manos. Sentía un malestar horrible, demasiado malo para su gu