BLAIR
En los siguientes días, con el abuelo un poco desanimado, me tomé la tarea de cuidar de Ray más en serio: con Dom íbamos a buscarlo de la escuela y salíamos por ahí, y al llegar a casa hacíamos las tareas juntos. Intentaba hablar y jugar con él siempre que el trabajo me lo permitía y, de cierta manera, el ambiente se aligeraba entre nosotros, hasta que Kristen, la castigada umpalumpa, se paseaba con desdén. Tres meses sin mesada y un mes encerrada en casa, teniendo que ayudar a cuidar el