161. La droga del destino.
Aún no logro entenderlo.
— Espero que me dijo Samuel después de que pasé casi una hora explicando de todo lo que había hablado con Santiago.
— ¿Cómo que no logras entenderlo? — le dije, dándole un sape en la cabeza.
— Sí… o sea, no comprendo cómo el medicamento puede hacer eso. Entiendo lo de las conexiones y los enlaces neuronales y todo lo que ya me explicaste, pero es que no tiene sentido. Hay algo más profundo y oscuro en todo esto. No existe un medicamento que sea capaz de controlar la