132 La despedida.
A pesar de que máximo estaba recientemente lastimado por el disparo que tenía en la pierna, accedió de inmediato a hacer lo que le pedí. Y esa misma noche, antes de medianoche, ya estaba todo listo para que Maximiliano se fuera del país. No pude evitar sentir que un pedazo de mi mundo se iba cada vez que empacaba una de sus pequeñas prendas de ropa en la maleta. El niño era demasiado inteligente como para no darse cuenta de más o menos qué era lo que pasaba, y de todas formas tampoco es que yo