108. La despedida.
De camino a casa tuve el impulso de parar en una farmacia y comprar una dosis de medicamento contra el insomnio. De verdad tuve todo el impulso de hacerlo, y de no haber sido por el terrible efecto secundario de la adicción, lo hubiera hecho.
Porque no sabía si creer o no en lo que le sucedía a Samuel, lo que le había pasado también a Isabel y ahora a su hermano. Mientras pasaba por la calle, esperando en uno de los semáforos a que el color me indicara que pudiera avanzar, no pude evitar sentir