Cap. 86: Rescatada.
Una mano se cerró sobre su boca. Otro brazo rodeó su cintura y la arrastró hacia un callejón lateral, ahogando su grito.
Marie forcejeó con fuerza, pataleando, hasta que el peso de su atacante se detuvo. La soltaron de golpe, como si el peligro se esfumara de pronto.
—¡¿Qué demonios…?! —alcanzó a decir, girándose con el corazón desbocado.
Y entonces lo vio.
—Nathan…
Él estaba allí. Respirando agitado. El rostro duro. La mandíbula tensa. Los ojos ardiendo.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella, con l