Cap. 63: ¿Estuve con Marie?
La luz del amanecer se colaba en el departamento con una lentitud cruel. Rayos pálidos atravesaban las cortinas, proyectando sombras suaves sobre las paredes. Nathan parpadeó, con la garganta seca y la cabeza latiéndole como si la noche anterior hubiera sido un castigo. Todo dolía: el cuerpo, la boca, el alma.
Se incorporó con torpeza, sintiendo los músculos tensos, el cuello agarrotado, la boca amarga. El aire olía distinto. A encierro, a licor… y a algo más. Un perfume tibio, dulce, como vain