Cap. 236: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 47: ¡Solo tuya Axel!
La música sonaba alta, con guitarras y trompetas dando vida al bar más popular del pueblo. Las luces eran cálidas, bajas, y el aire olía a madera, licor dulce y perfume popular. Los mariachis tocaban con el alma, haciendo que las parejas bailaran apretadas en medio del salón.
Axel no se había quitado el sombrero de ala ancha que le vendieron esa tarde en la plaza. Era negro, elegante, y aunque no combinaba con su estilo habitual, lo llevaba con una seguridad irresistibl