Cap. 237: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 48: Él no tiene cabida en este lugar.
Aria despertó envuelta en un aroma masculino y cálido, con el pecho de Axel sirviéndole de almohada, su brazo rodeándola como si aún durmiera aferrado a ella por instinto. El sol se colaba tímidamente entre las cortinas, acariciando la piel desnuda de ambos. Aún sentía el cuerpo tembloroso, sensible, como si cada parte de ella lo recordara.
No sabía cuánto tiempo llevaban así. Solo sabía que no quería moverse. Que no quería olvidar.
—Buenos días —murmu