Cap. 235: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
El mercado del pueblo era un festín de colores, aromas y voces. Aria caminaba entre los puestos con los ojos brillantes, señalando con entusiasmo cada artesanía, fruta exótica o prenda bordada a mano. Axel la seguía con una sonrisa apenas contenida, como si cada gesto de ella lo desarmara.
Se sentían tranquilos sabían que un solo hombre no podría encontrarlos de un día para el otro, pero no podían bajar la guardia, sin embargo con discreción salieron a conocer la ciudad y a comprar las cosas qu