Cap. 198: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 9: ¡Por favor no le diga que estoy aquí!
Al día siguiente. La puerta de cristal se abrió con un suave clic, y el aire del despacho se llenó con un perfume masculino caro, profundo, inconfundiblemente europeo.
—Señor Montgomery, tiene una visita —avisó la asistente con expresión confundida—. Dice que no tiene cita, pero…
—¿Quién es? —preguntó arqueando una ceja.
—Un hombre muy elegante, dice que es el duque de…
—Déjalo pasar —ordenó Axel, sin levantar la vista de su computadora.
Los pasos