Cap. 193: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 4: La mujer que no debía sentir nada.
La puerta vieja del edificio se cerró con un golpe seco cuando Aria salió apresurada, con el corazón aún agitado y la herida punzando bajo la venda improvisada.
No sabía si temblaba por el dolor… o por lo que acababa de pasar.
Había corrido hasta el otro lado de la manzana, sin mirar atrás, sin respirar con calma, como si alguien pudiera seguirla. Pero nadie lo hacía. Nadie la perseguía.
Aun así, la sensación no desaparecía.
Subió al tren y luego lleg