Cap. 158: ¡Te voy a ganar!
Un mes después.
El apartamento de Axel olía a especias y pan recién horneado. Todo estaba cuidadosamente ordenado: la mesa tenía jugo natural, bandejas con bocadillos y una tarta de manzana aún tibia. Logan llegó con April y los trillizos, sintiéndose algo mareado. Aunque no lo decía, llevaba días con náuseas, sueño excesivo y hasta cambios de humor que empezaban a preocupar a todos.
—Hermano, deberías hacerte ver —le dijo Axel en voz baja mientras lo saludaba con un apretón—. Tienes mala cara