Cap. 108: Solo quédate. Quédate conmigo…
Marie corrió. Las piernas le temblaban, pero no se detuvo. Se lanzó al pavimento sin pensar en el dolor de las rodillas, en el frío de la calle, en la sangre que ya manchaba el concreto.
—¡No, no, no! ¡April, por favor, no!
Sostuvo su rostro con las manos, temblando.
—¡Llamen una ambulancia! ¡Alguien que avise a Logan! ¡Ayúdenme!
El escolta gritaba por la radio. Una mujer sacó su teléfono. Un niño empezó a llorar a lo lejos. Y Marie… sólo podía mirar la palidez de April, su respiración apenas p