Odell cruzó la puerta justo cuando Sylvia y Flint entraban en el salón.
Se quedó allí momentáneamente, alto y erguido, mientras la contemplaba a ella ya su bebé con una mirada profunda y amable.
Sylvia sonrió.
—Has vuelto.
Odell asintió y tarareó de nuevo.
Caminó hacia ella.
Sylvia quería sorprenderlo, por lo que le dijo a Flint en sus brazos:
—Flint, papá volvió.
Hizo hincapié en la palabra “papá” para decirle a Flint que llamara a su padre.
Flint miró a Odell y movió sus dim