LUCIANA
Cuando Mario me dejó plantada en el altar creí que mi mundo se acababa, que nada tenía sentido para mí, me sentí engañada, usada y lastimada, pensé que era el peor dolor pero definitivamente me equivoqué, el dolor más grande es ahora, ahora que veo como detrás de esa glamorosa mujer de cabello negro, aparece un niño muy lindo, tímido de ojos oscuros que llama papá al hombre de mi vida, mi esposo, el que suelta mi mano y está pálido sin poder creer lo que esta pasando y no es el único.