Salieron del baño con pasos inseguros. El silencio de la habitación resultaba horrible después del caos. Mónica cerró la puerta del baño detrás de ellas con cuidado dejando el cuerpo inerte de Harry atrás.
Las manos de Mónica no dejaban de temblar, Ariana tampoco podía controlarse. Sus dedos se aferraban a la tela de la camisa de Mónica, buscando estabilidad, buscando realidad.
—Tienes que vestirte —dijo Mónica, forzando la calma—. Rápido.
Caminó hasta la cama, abrió uno de los cajones y sacó