Marbella hizo que Lugh se acostara a regañadientes, trajo paños húmedos, la frente de Lugh estaba perlada en sudor, tenía mucha fiebre, ella intentó bajarla.
No le gustó verlo así, enfermo, tenía miedo por él, solo quería verlo sano.
Acarició su mejilla.
—Marbella… Mar… —susurraba, ella tomó su mano.
—Duerme, cariño, todo está bien.
La boda terminó, solo en ese momento Cory sintió el golpe de la verdad, se había casado con un hombre que no amaba, ahora le tocaba enfrentar su cruda realidad.